Fram2: La primera misión tripulada que sobrevuela la Antártica desde el espacio

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Por primera vez en la historia de la exploración espacial, un grupo de astronautas ha observado la Antártica desde la órbita polar. La misión Fram2 de SpaceX ha marcado un hito al ser la primera expedición tripulada que vuela sobre esta región del planeta, tradicionalmente reservada solo para satélites. El acontecimiento representa un avance significativo en la historia de la exploración humana, ampliando los límites de lo que hasta ahora era posible en la órbita terrestre.

Fram2 despegó exitosamente a bordo de un cohete Falcon 9 el pasado lunes. Una vez en el espacio, la cápsula Dragon, que transportaba a cuatro astronautas civiles, fue liberada para comenzar su recorrido por las regiones polares del planeta. La misión lleva el nombre del legendario barco Fram, utilizado en las primeras expediciones al Ártico y la Antártica, rindiendo homenaje a los pioneros de la exploración polar.

Una tripulación civil, pero preparada

A diferencia de las tradicionales misiones espaciales lideradas por agencias como la NASA, los integrantes de Fram2 no son astronautas profesionales. Se trata de una tripulación civil conformada por personas de distintos ámbitos que, sin embargo, recibieron un entrenamiento intensivo durante ocho meses para prepararse para el desafío.

La tripulación está liderada por el empresario chino Chun Wang, multimillonario del sector de las criptomonedas, quien también financió gran parte del proyecto. Lo acompañan la cineasta noruega Jannicke Mikkelsen, el explorador polar australiano Eric Philips y la experta alemana en robótica Rabea Rogge. Juntos, representan una visión más inclusiva del futuro de los viajes espaciales, en donde ciudadanos preparados pueden formar parte de estas históricas travesías.

Primeros humanos en ver la Antártica desde el espacio

Aunque pueda parecer sorprendente, nunca antes una misión tripulada había sobrevolado la Antártica desde el espacio. Esto se debe a varios factores técnicos y logísticos. En primer lugar, alcanzar la órbita polar implica no aprovechar el impulso que proporciona la rotación de la Tierra, como se hace habitualmente en otras trayectorias orbitales, lo que requiere más energía para el lanzamiento. Además, las regiones polares están más expuestas a la radiación cósmica, lo que representa un riesgo adicional para los astronautas.

Incluso la Estación Espacial Internacional (ISS), que orbita la Tierra constantemente, no pasa cerca de los polos. Por lo tanto, el logro de la misión Fram2 no solo es histórico, sino que también abre la puerta a nuevas rutas de observación espacial y recopilación de datos científicos.

Desde una altitud de 460 kilómetros, Chun Wang compartió en su cuenta de X (antes Twitter) un video que muestra a la cápsula Dragon sobrevolando la vasta blancura de la Antártica. “Desde 460 kilómetros de altura solo se ve blanco puro y ninguna actividad humana es visible”, escribió emocionado. También publicó un time-lapse que muestra el recorrido completo desde el polo sur hasta el polo norte, un espectáculo visual que deja en evidencia la majestuosidad de nuestro planeta desde el espacio.

Ciencia desde la órbita polar

Además de su valor simbólico y mediático, la misión Fram2 tiene un propósito científico concreto. La tripulación civil llevará a cabo una serie de experimentos durante su trayecto orbital, centrados principalmente en estudiar los efectos de la órbita polar en el cuerpo humano y recopilar datos útiles para futuras misiones espaciales. Esta información será valiosa, especialmente si se consideran futuras misiones de larga duración que podrían incluir vuelos por zonas de alta exposición a la radiación.

Los resultados también servirán como base para el diseño de nuevas estrategias de protección para los astronautas en futuras misiones tripuladas más ambiciosas, como la ya planeada expedición a Marte que se proyecta para el año 2033.

Un nuevo horizonte para los vuelos espaciales

La misión Fram2 no solo representa un hito tecnológico, sino también un cambio en la forma de concebir la exploración espacial. El hecho de que civiles puedan participar en misiones orbitales de alto riesgo, con la preparación adecuada, abre un nuevo capítulo en la historia del acceso al espacio.

Así, SpaceX y su tripulación civil han demostrado que no es necesario ser un astronauta de carrera para contribuir a la ciencia y al conocimiento humano. Fram2 no solo ha sido la primera misión tripulada en sobrevolar la Antártica, sino que ha dejado en claro que el futuro de la exploración espacial será más diverso, accesible y colaborativo que nunca.

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